El dilema de crecer, ¿México en la infancia?


Por Yeshua Sanyassi

17/05/2012



México se enfrenta cada seis años a un problema de constitución nacional. La elección presidencial es de las raras veces en las que una gran cantidad de mexicanos de todos los rincones del país efectúan una acción colectiva. Votar por el próximo Presidente nos da un diagnóstico bastante claro de nuestro carácter y el raciocinio o estupidez que albergamos como un conjunto.

Imaginemos por un momento que México es como un ser humano; sus papás le pusieron al nacer, por ahí de 1821, nombre y apellido: Estados Unidos Mexicanos. Este personaje está compuesto por una serie de características más o menos coherentes unas con otras, basadas en su historia personal de amores y desamores, de trabajo y falta de él, de héroes y villanos en su biografía.

Este personaje, en los últimos tiempos se enfrenta con la decisión de elegir qué tipo de pasión dirigirá su sistema límbico. Con base en sus experiencias previas y en el cáliz de su interpretación de la realidad decidirá cómo vivir sus próximos seis años. Nuestro personaje cuenta con muchos elementos racionales e irracionales para decidir; la imagen pública y las campañas publicitarias de los candidatos demuestran mucho qué tipo de candidato trata de convencernos.

Tenemos por un lado a Enrique Peña Nieto, que con mirada firme hacia el horizonte y con compromisos tangibles nos dice que él sí sabe cumplir. Va caminando por todo el país haciendo gala de su magnanimidad con las señoras, con los niños y con los hombres. Demuestra fortaleza, seguridad y sonrisas. Quiere ser el papá de Estados Unidos Mexicanos. Recordemos que en el pasado los electores han estado acostumbrados a ver a un padre en el gobierno, desde Benito Juárez hasta Lázaro Cárdenas (al cual la gente apodaba “Tata Cárdenas”). No es de extrañar que los electores busquen a un padre si en los últimos años Estados Unidos Mexicanos ha parecido un infante huérfano. Buscan muchos en México “que el gobierno nos consiga trabajo”, “que el gobierno no siga subiendo la gasolina”, “que si el gobierno no te da medicinas, te las pague” .

Josefina Vázquez Mota es sin duda el arquetipo de una madre. Amable cuando lo necesita y seria cuando la situación así lo requiere. La frase: “seré una Presidenta con falda pero con muchos pantalones” demuestra en sí misma el punto. Josefina está empeñada en demostrar que es una madre capaz para nuestro personaje, que nos dará amor, seguridad y una educación moral adecuada. Eso sí, también doña Josefa nos asegura que los malos necesitan un castigo y mano firme pues no pueden seguirse saliendo de los lineamientos impuestos en casa. Ella sabe que muchos mexicanos sentimos una necesidad profunda de atención materna, la apuesta es identificarse con las madres trabajadoras, honestas y cariñosas para de esa forma ganar el corazón de Estados Unidos Mexicanos. Doña Josefa se pierde entre la severidad y la sonrisa, entre el cariño maternal y la disciplina policial de su partido.

Andrés Manuel López Obrador intentó ser el padre de México hace seis años. Con su aparente preclaridad y fuerza nos convenció a muchos de que él era la mejor opción para encabezar el gobierno federal. Perdió, hizo berrinche, volvió a perder, y entonces renació. Ahora Andrés Manuel con el discurso amoroso tiende más a representar un abuelo que a otra cosa. El anuncio con su hijo en las piernas nos muestra la imagen de un abuelito con su nieto. El discurso de la reconciliación nos remite a un señor que ha visto todo de la vida, con harta experiencia, que nos puede dar consejos muy buenos pero no propuestas concretas. México debe de decidir si puede confiar en un anciano que apela a la bondad de nuestro corazón para votar por él pero ofrece pocos incentivos racionales para hacerlo. Muchos votantes de AMLO lo harán con un dejo de resentimiento en contra de lo que le hicieron a su padre hace un sexenio, las razones para votar por él quedan más en el pasado que en el presente: su gestión en el D.F., su lucha en Tabasco, su fraude que nadie comprobó. Justo como un señor de la tercera edad, alude a las glorias pasadas para construirse un presente.

Gabriel Quadri de la Torre es casi de la misma edad que Andrés Manuel (sí, a mí también me sorprendió) pero su actitud es totalmente distinta. En su forma de hablar, en su imagen personal y en sus spots se le ve diferente. El ingeniero Quadri es sin duda el hermano que muchos mexicanos quisieron tener. Es poco experimentado políticamente entonces se presenta sin tapujos frente a las cámaras, da muchas de sus propuestas sin pensar en consecuencias políticas, habla de frente de su agenda liberal (cosa que muchos no conocieron sin su ante fijo “neo” o pensaron que se había quedado en la reforma de 1857). Su combi representa un “road trip”, un viaje de libertad con amigos en donde todos queremos conocer un nuevo México. No confronta, no descalifica, no pelea. ¿Qué tipo de político es éste? Muy sencillo, no lo es. Gabriel Quadri de la Torre es una mexicano como cualquier otro, inteligente sí, estudiado sí, pero no más. Quiere insertar una agenda sustentable en México y que los ciudadanos volvamos a creer en la participación política. Nos ve capaces de construir un gobierno de todos, donde no necesitemos de los abuelos, los papás y las madres más que como unos muy buenos consejeros. El hermano cree en que México tiene ciudadanos inteligentes que están listos para ser adultos que producen, que se responsabilizan, que debaten, que escuchan.

Seis años hemos esperado para manifestar la constitución nacional. ¿Seguimos resentidos, tristes o apagados? ¿Estamos terriblemente temerosos frente al futuro? ¿Somos unos adolescentes confundidos? ¿Creemos en la construcción de un futuro entre todos? Estados Unidos Mexicanos se tiene que responder en qué etapa del desarrollo se encuentra. Podemos seguir creyendo que somos bebés que necesitan leche materna, niños que necesitan la seguridad del padre, adolescentes que ansían un abuelo que los comprenda, o adultos, que buscan un hermano capaz que trabaje hombro a hombro y articule el talento que existe en nuestro país.

Lo que sí debemos de entender es que es ahora cuando decidimos el camino de nuestro sistema límbico y que una decisión equivocada nos afectará por lo menos los siguientes seis años. Nuestras creencias hacen nuestras decisiones y ellas determinan nuestra realidad. Como diría Don Miguel de Unamuno, “el destino se debe de sentir en los huesos”. Pensemos, sintamos profundamente nuestro destino pues. Respiremos hondo antes votar por nuestro próximo Presidente. Estados Unidos Mexicanos somos todos.



@YE5HUA es medio economista y medio politólogo. Empresario y ambientalista con experiencia en organización de activistas a través de Alianza Joven por la democracia participativa A.C. Actualmente se desempeña como coordinador de la 5ta Circunscripción de @AlianzaJoven y de la Coordinación Nacional de Vinculación del Partido Nueva Alianza. Es Coordinador de Universidades de la campaña de Gabriel Quadri de la Torre.

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