Del dicho al hecho...


Por María Fernanda Álvarez

25/05/2012



“¿Es esto utópico? Un mapa del mundo que no incluya Utopía no merece ni mirarse pues deja fuera el país en el que la Humanidad está siempre desembarcando. Y al desembarcar allí la Humanidad y ver un país mejor, vuelve a poner proa hacia ella. El progreso es la realización de las utopías.”—O. Wilde.


La cuenta regresiva electoral para muchos ya marcaba cero; ya no había posibles ganadores sino uno inminente. Resignados, mejor se enfocaban en planear su futuro postapocalíptico. Dicha mentalidad pone en riesgo la capacidad de generar un cambio, siendo que el ciudadano primero se debe creer capaz de forjar su destino para luego, dentro de un sistema que se lo permita, hacerlo.

En estos últimos días hemos silenciado a gran parte del cinismo nacional—aunque no faltan los que con sonrisa en cara dicen ‘ya veremos quien ríe al ultimo’ sin darse cuenta que nadie reiría en dicho caso. Con cada paso que damos y cada insignia que gritamos las y los marchantes hemos puesto en claro que “todo NO está decidido”. El futuro es del pueblo y de nadie más.

En poco días lo acontecido en la Ibero trascendió el movimiento que de ahí surgió: #Yosoy132. Las disconformidades de todos y la sed por un cambio salieron a flote. En la marcha de este miércoles,  la mayoría éramos jóvenes, pero también hubo niños, adultos y algunos que desde lejos aplaudían incrédulos ante los que oían y veían. La marcha fue un espacio para varias agendas y exigencias: transparencia mediática, justicia para Atenco y negación al regreso del PRI, entre otras.

Las marchas obtienen su valor simplemente por existir, ya que son radiografías del psique nacional. Pero pregunto, ¿lo único que queremos es marchar y demostrar nuestro descontento? No creo. La mayoría de los movimientos sociopolíticos mexicanos gravitan al torno de las elecciones presidenciales, como planetas alrededor del sol; lo cual indica que el cambio vendrá tan sólo cambiando al poder. Y mientras que en parte eso es cierto —por eso hay que votar— tenemos que tomar la responsabilidad en nuestras manos ciudadanas. ¿Qué pasará después de las elecciones? ¿Cómo mantener la pureza, la jovialidad y el idealismo y al mismo tiempo mantener la fuerza gravitacional del movimiento?

Siempre decimos que los políticos no tienen los cómos, ayer nos dimos cuenta que muchos de nosotros tampoco los tenemos. Sin embargo, existen varios académicos, expertos y fundaciones –Mexicanos Primero, Causa en Común, COAMEX, México SOS, etc.— dedicados a desarrollar los cómos. Existen documentos tras documentos explicando cómo hacer de este un país más funcional,  inclusivo, democrático y pacifico. Los cómos sí existen, el tema es cómo ponerlos en la agenda nacional y corroborar de que del dicho al hecho no exista mucho trecho.

Me queda claro que el movimiento vivirá en la medida en que todo el país se contagie e involucre. El descontento nos une a todos; estudiantes (de todas las universidades), trabajadores, mujeres, hombres, niños y ancianos, por igual; sin embargo, nada une y mueve a un país más que la planeación democrática y la construcción de la utopía.

Ernesto Guevara bien lo dijo en su momento “Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia”. Este movimiento se puede quedar como otra parafernalia más de nuestro descontento, un bello momento en donde todos marchamos por una alternativa o puede ser el comienzo de dicha alternativa nacional. Como quiera algo ya ganamos: reencontrar el poder colectivo y despertar conciencias.






 

@la_mafo estudió un B.A. en Antropología y Economía Política en la Universidad de Sidney.