Estudiantes en las calles, el debate abierto


Por Jorge Antonio Morales Alfaro

12/06/2012



Ya son dos las marchas convocadas por estudiantes que han hecho eco en medio de una campaña electoral gris. El origen del movimiento estudiantil abanderado por el grupo #yosoy132 son  las respuestas mediáticas y de miembros del PRI a los sucesos dados en la conferencia que dio el candidato a la presidencia, Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana, de la cual salió entre gritos y carteles de rechazo. Estos periodistas y políticos demeritan el pensamiento crítico universitario y al intelecto de los estudiantes acusándolos de acarreados. 

La marcha del pasado miércoles 23 de mayo reunió estudiantes de las principales universidades de la capital, públicas y privadas y se replicó en otras ciudades en la República. Las centenas de estudiantes se convirtieron en miles y bajo la consigna de mejorar la calidad de los medios de información se reunieron en la Estela de Luz. Sin embargo, la brevedad de la convocatoria y de la organización de los comités estudiantiles no ha permitido estructurar y posicionar un mismo mensaje. Si bien el movimiento tiene su Manifiesto, el cual se leyó antes de iniciar la marcha, el impacto del mismo en las consignas gritadas ya en el camino fue mínimo.

Debe añadirse que el sábado más de cuarenta mil personas marcharon del zócalo al Ángel para demostrar su rechazo al candidato Peña Nieto en la marcha #antiEPN y el domingo el candidato Andrés Manuel López Obrador reunió a sus seguidores. Estas dos marchas tuvieron participación de estudiantes y obviamente esto se vio reflejado en la marcha del miércoles. Un ejemplo fueron los gritos en rechazo del PRI que fueron una combinación entre los ya escuchados y popularizados en la marcha #antiEPN y las consignas contra los medios, en especial Televisa.

Dadas estas movilizaciones se ha notado tanto el apoyo como el escepticismo a los estudiantes.  Una serie de columnistas acusa a estas movilizaciones como turbas fascistas, intolerantes y sobre todo, estudiantes que solo se quejan. Hay una gran parte de la población que efectivamente cree que los estudiantes solo se quejan y no proponen, que hacen ruido, pero solamente dan pocas nueces. Muchos siguen pensando en estos infiltrados y creo que esto surge por varias razones.

La primera es que tanto los jóvenes como estudiantes, así como la sociedad misma no somos homogéneos. Ni intentamos serlo. Es en nuestras diferencias y la defensa razonada de ellas que hallamos el gran valor de ser estudiantes. En el espacio crítico universitario hay lugar para todas las voces y son las mejores ideas y argumentos los que prevalecen.
Tampoco olvidemos que un discurso convincente no solo se basa en la razón también en la emoción. Muchas veces el mejor argumento queda opacado por la mejor arenga. Eso pasó en las marchas. A pesar de que el discurso mejor encaminado era el de apertura de la información, ya en el tumulto, ya en la colectividad, las arengas como “Escucha Gaviota, tu esposo es un idiota” o “El que no brinque es priista” eran sin duda de las que más apoyo tenían, a pesar de que la marcha se decía apartidista.

¿Se puede hacer una movilización apartidista de este tipo y en estas circunstancias? Realmente ¿Qué tan apartidista puede ser un movimiento que denuncia las imparcialidades de los medios, cuando los ejemplos más claros e inmediatos en esta elección están claramente vinculados al partido puntero? Que quede claro seguramente más de un partido cae o caído en la misma práctica pero después de los sucesos de la Ibero sin duda el PRI, Televisa y la OEM eran el objetivo más claro de los estudiantes.  Realmente fueron muy correctos e idealistas los compañeros organizadores al querer desprenderse de toda filiación política, pero en la práctica la sociedad no pudo dejar pasar el momento para descargar el descontento generalizado. Porque los reclamos no son solo a los medios, este es solo un bastión. Los reclamos se convirtieron en cada marcha en un grito de hartazgo hacia el sistema político. “El pueblo se cansa, de tanta pinche tranza” era uno de los gritos más pasionales en la marcha del miércoles. “Elba Esther, tú también vas a caer” era otro grito apoyado por muchas personas.  Las marchas fueron lo más parecido a una catarsis colectiva, donde a más de un político le han de haber zumbado los oídos.  La que fue llamada a ser una demostración contra las malas prácticas de los medios de información se convirtió  en una marcha contra candidatos, gobernadores, medios, líderes sindicales y partidos. ¿Será acaso que todos ellos tienen algo que ver con la situación de los medios de comunicación?

Vale la pena recordar que los medios de comunicación digital como lo son la televisión abierta y la radio funcionan con concesiones que el gobierno licita. En la Constitución se afirma que el espectro electromagnético es un bien público que pertenece a la nación y es regulado por el Estado para evitar problemas técnicos. Pero esa regulación no ha sido imparcial y junto con la última reforma al IFE los medios han incrementado su poder. El resultado es su capacidad para imponer agenda nacional. Este hecho le da una gran ventaja a los medios para negociar con el mismo poder regulador que depende, vía partidos políticos, de la difusión en ellos. Ahora la publicidad ya no son spots a la hora de los comerciales, ahora se comercializa como tiempo en otros programas, son apariciones en los programas de revista, en los programas de chismes, es el tiempo que le dedican a una nota y no a otra, es la aparición de una nota y no otra, incluso los titulares y las editoriales de periodistas.  Esto es más notorio en televisión, pero sucede en radio y prensa escrita también.

Es inverosímil que en pleno siglo XXI  existan tan pocas opciones de televisión abierta, peor aun que el 70% del mercado esté controlado por una empresa.  Es imposible pensar en medios de mayor calidad sin una regulación independiente de los partidos en el poder. Una de las propuestas del Manifiesto del movimiento #yosoy132 es la creación de un ombudsman para medios. Es una propuesta tangible y positiva, pero, sin las herramientas legales suficientes para imponer sanciones adecuadas tendrá el mismo resultado que la COFETEL y que la CFC: recomendaciones por aquí y por allá sin poder imponer multas considerables y sobre todo con empresas amparándose y retrasando todo proceso. Por ello, me parece que una propuesta directa y positiva, desde mi perspectiva, es reformar los códigos legales que rigen a la COFETEL y CFC para que sean verdaderos órganos de regulación con el poder de acabar con oligopolios en telecomunicaciones y de paso en otras ramas de la economía también. Si se logra promover la apertura a competencia mediática se podrá tener más opciones de información que lleven a mejores decisiones. La correcta regulación de las relaciones entre medios, funcionarios públicos y partidos políticos tiene que estar sustentada legalmente, de manera que sea transparente.

Entonces los gritos de repudio a las prácticas de medios y partidos se transformarán de manera real en soluciones de impacto. Para esto, se debe dejar el discurso de queja únicamente. Es en este espacio deliberativo que se abrió gracias a las marchas, en donde se pueden discutir soluciones prácticas. En interacción entre gobierno, ciudadanía y empresas se puede alcanzar el objetivo que movió a tantos estudiantes: el rechazo a un equilibrio económico y político en el que los ciudadanos hemos quedado alejados. Algunos lo expresan con gritos en contra del neoliberalismo, otros en contra del intervencionismo, otros en contra de los políticos corruptos, otros a favor de menos diputados plurinominales, otros a favor de la relección y así todas las voces en su diferente tono componen una sinfonía de rechazo al sistema actual.  Estos síntomas están detrás de las marchas de estudiantes, aunque tal vez muchos no se den cuenta de ello. Todas estás razones para exigirle rendición de cuentas a la clase política se están uniendo y canalizando. El grito de un estudiante de la Ibero, del ITAM, de la UNAM y demás universidades no es el mismo, pero ya en conjunto se debe entender como el grito de hartazgo.

Ahora es cuando los señores Mony de Swaan y Eduardo Pérez Motta, cabezas de la COFETEL y CFC respectivamente, deben proponer las reformas necesarias para el debido funcionamiento de sus organizaciones. Ahora es cuando tienen el apoyo de los estudiantes. Yo haré mi parte en mi universidad y en el movimiento  #yo soy132  difundiendo y explicando porque estas reformas nos llevarán a corregir los problemas de información que enfrentamos. Ustedes hagan su parte desde gobierno. También a las bancadas de los partidos políticos y al presidente Felipe Calderón, les hago el llamado: ahora es el momento de que cambien las cosas, tienen a un grupo de aproximadamente 50 mil personas que verán de manera positiva si actúan en pro de la correcta regulación de los medios. ¿Quieren ganar su voto? Hagan su trabajo.

@10jama es estudiante y Coordinador General de la Conferencia Mariano Otero. Es Director de Revista Paradigmas e investigador de Algo en Común A.C.