
Y el voto extranjero es para...
Dice el IFE que lo que hace grande a un país es la participación de su gente. No puedo hablar por todos, pero como mexicana que residió en España durante todo el proceso electoral los poco más de 40 mil votos que se emitieron desde el extranjero me causan una enorme tristeza, porque esa “grandeza” quedó a deber. Es verdad que no todos los compatriotas fuera del país tienen la mayoría de edad, pero que el número de boletas recibidas corresponda a un .53% de los mexicanos en el extranjero, es francamente decepcionante.
El proceso era bastante sencillo. Tenías dos opciones: imprimir la forma y enviarla junto con una copia de tu credencial de elector, o bien llenar el formulario vía Internet. Sin contar los gastos de electricidad, tinta de pluma y tiempo, lo demás era totalmente “gratis”, cortesía de nuestro Instituto Federal Electoral, que desde octubre del año pasado y hasta enero de este se estuvo recibiendo solicitudes.
Pocos fuimos entonces quienes recibimos el paquete electoral; acá en España llegaron alrededor de la segunda semana de mayo. En su interior: una calcomanía, un CD con un mensaje de los candidatos, sus propuestas y trayectorias impresas en un folleto, además de la boleta que desde entonces nos confundió, y el sobre con el importe pagado.
Cabe recalcar que las fechas para mandar las boletas eran distintas. Europa tenía como límite la primera semana de junio. Para Estados Unidos, las fechas eran un poco más holgadas, pero en medio de una elección tan agitada, casa día era valiosísimo, sobre todo para los indecisos. ¿Qué tal si enviaste tu boleta antes de saber que Josefina invitaría a Calderón a su gabinete? Ni hablar, no había marcha atrás. Ni modo, la logística fue así, aunque hay que reconocer que para ser la segunda vez que se hace este ejercicio del voto a distancia, el IFE cumplió bastante bien. Incluso respondían dudas a través de las redes sociales.
La diferencia horaria nos mantuvo en desvelo a los que seguimos la jornada electoral en Europa. Siete horas adelantados, la mañana del dos de julio amanecimos con muchos y variados titulares que hablaban de nuestros comicios y su desenlace. En cuanto al síndrome postelectoral, se vive igual que en México: con cierto humor e incertidumbre. Hay quien incluso, entre broma y broma, dice querer pedir la extensión de sus visados. Es verdad que las tendencias son distintas en el extranjero, pues acá no nos llegan despensas, ni nadie nos acarreó a ningún mitin, nos salvamos de las encuestas telefónicas y si queremos o no practicar el cuchi cuchi es cosa independiente de la jornada electoral. Quizás por eso fue más fácil tomárselo a broma, o simplemente ignorarlo y no votar,
En eso seguimos siendo imagen y semejanza de lo que se vivió en México, en el humor y una participación electoral floja a pesar de que estaba en juego nuestros próximos seis años. Al menos en España, el ambiente fue parecido al de casa. Es decir, hubo de todo. El distraído que no llenó la solicitud, el que vive fuera desde hace tanto tiempo que ya no le importa, los que querían reelegir a Calderón, etc. Sin embargo, los números mostraron un fenómeno del que muchos no se han percatado: los mexicanos en el extranjero no votaron a Peña Nieto –o lo votaron muy pocos-.
Para apoyar este argumento, basta con revisar los datos del mismo IFE. Veremos que fue Josefina quien se llevó el voto extranjero-con 17,169 sufragios- seguida por AMLO –que acumuló 15,878-. ¿Y nuestro virtual Presidente? Poco más de 6 mil mexicanos en el extranjero votaron por Enrique Peña Nieto. Esta cifra es quizás el único indicador que muestra al ganador en el tercer lugar de las preferencias, muy alejado del número de votos que consiguieron sus otros dos oponentes.
Lejos del sesgo de los medios mexicanos, las redes sociales y la prensa internacional fueron fuentes de información que nos mostraron uno a uno los traspiés de todos los demás candidatos. No me atrevo a decir que por esa razón las tendencias de voto en el extranjero son distintas a las que se dieron en México, pero es obvio que dentro de la poca participación que se vivió, hay un fenómeno que merece ser analizado de forma independiente: ¿qué tanto influye el contexto del país en el que vivimos sobre decisiones como ésta? Pongo de nuevo el ejemplo de España, donde existe una gran simpatía por #YoSoy132, por lo consiguiente, antipatía hacia Enrique Peña Nieto. Incluso hicieron acto de presencia miembros de los Indignados en alguna manifestación que se llevó a cabo en pro del movimiento.
Es verdad que los mexicanos que pasamos estos comicios fuera no somos una muestra representativa de lo que sucede en el país, pero es un punto a favor de la teoría de quienes sostienen que el sesgo mediático tuvo algo que ver con el éxito del candidato triunfador. Volvamos pronto o vivamos permanentemente en el extranjero, parte de la participación ciudadana es seguir la vida política de nuestro México a pesar de las distancias geográficas. Aprovechemos las posibilidades que nos ofrece vivir en un país distinto, el acceso a nueva y diferente información, el contacto con problemáticas similares a las nuestras en territorio ajeno. Los mexicanos viviendo en el extranjero –permanente o temporalmente- también cuentan, así que hay que irse apuntando el 2018 con tinta indeleble en la agenda, para que esta vez no se nos pase.
Fuente de los datos del IFE: http://mexico.cnn.com/nacional/2012/07/01/voto-de-los-mexicanos-en-el-extranjero
El proceso era bastante sencillo. Tenías dos opciones: imprimir la forma y enviarla junto con una copia de tu credencial de elector, o bien llenar el formulario vía Internet. Sin contar los gastos de electricidad, tinta de pluma y tiempo, lo demás era totalmente “gratis”, cortesía de nuestro Instituto Federal Electoral, que desde octubre del año pasado y hasta enero de este se estuvo recibiendo solicitudes.
Pocos fuimos entonces quienes recibimos el paquete electoral; acá en España llegaron alrededor de la segunda semana de mayo. En su interior: una calcomanía, un CD con un mensaje de los candidatos, sus propuestas y trayectorias impresas en un folleto, además de la boleta que desde entonces nos confundió, y el sobre con el importe pagado.
Cabe recalcar que las fechas para mandar las boletas eran distintas. Europa tenía como límite la primera semana de junio. Para Estados Unidos, las fechas eran un poco más holgadas, pero en medio de una elección tan agitada, casa día era valiosísimo, sobre todo para los indecisos. ¿Qué tal si enviaste tu boleta antes de saber que Josefina invitaría a Calderón a su gabinete? Ni hablar, no había marcha atrás. Ni modo, la logística fue así, aunque hay que reconocer que para ser la segunda vez que se hace este ejercicio del voto a distancia, el IFE cumplió bastante bien. Incluso respondían dudas a través de las redes sociales.
La diferencia horaria nos mantuvo en desvelo a los que seguimos la jornada electoral en Europa. Siete horas adelantados, la mañana del dos de julio amanecimos con muchos y variados titulares que hablaban de nuestros comicios y su desenlace. En cuanto al síndrome postelectoral, se vive igual que en México: con cierto humor e incertidumbre. Hay quien incluso, entre broma y broma, dice querer pedir la extensión de sus visados. Es verdad que las tendencias son distintas en el extranjero, pues acá no nos llegan despensas, ni nadie nos acarreó a ningún mitin, nos salvamos de las encuestas telefónicas y si queremos o no practicar el cuchi cuchi es cosa independiente de la jornada electoral. Quizás por eso fue más fácil tomárselo a broma, o simplemente ignorarlo y no votar,
En eso seguimos siendo imagen y semejanza de lo que se vivió en México, en el humor y una participación electoral floja a pesar de que estaba en juego nuestros próximos seis años. Al menos en España, el ambiente fue parecido al de casa. Es decir, hubo de todo. El distraído que no llenó la solicitud, el que vive fuera desde hace tanto tiempo que ya no le importa, los que querían reelegir a Calderón, etc. Sin embargo, los números mostraron un fenómeno del que muchos no se han percatado: los mexicanos en el extranjero no votaron a Peña Nieto –o lo votaron muy pocos-.
Para apoyar este argumento, basta con revisar los datos del mismo IFE. Veremos que fue Josefina quien se llevó el voto extranjero-con 17,169 sufragios- seguida por AMLO –que acumuló 15,878-. ¿Y nuestro virtual Presidente? Poco más de 6 mil mexicanos en el extranjero votaron por Enrique Peña Nieto. Esta cifra es quizás el único indicador que muestra al ganador en el tercer lugar de las preferencias, muy alejado del número de votos que consiguieron sus otros dos oponentes.
Lejos del sesgo de los medios mexicanos, las redes sociales y la prensa internacional fueron fuentes de información que nos mostraron uno a uno los traspiés de todos los demás candidatos. No me atrevo a decir que por esa razón las tendencias de voto en el extranjero son distintas a las que se dieron en México, pero es obvio que dentro de la poca participación que se vivió, hay un fenómeno que merece ser analizado de forma independiente: ¿qué tanto influye el contexto del país en el que vivimos sobre decisiones como ésta? Pongo de nuevo el ejemplo de España, donde existe una gran simpatía por #YoSoy132, por lo consiguiente, antipatía hacia Enrique Peña Nieto. Incluso hicieron acto de presencia miembros de los Indignados en alguna manifestación que se llevó a cabo en pro del movimiento.
Es verdad que los mexicanos que pasamos estos comicios fuera no somos una muestra representativa de lo que sucede en el país, pero es un punto a favor de la teoría de quienes sostienen que el sesgo mediático tuvo algo que ver con el éxito del candidato triunfador. Volvamos pronto o vivamos permanentemente en el extranjero, parte de la participación ciudadana es seguir la vida política de nuestro México a pesar de las distancias geográficas. Aprovechemos las posibilidades que nos ofrece vivir en un país distinto, el acceso a nueva y diferente información, el contacto con problemáticas similares a las nuestras en territorio ajeno. Los mexicanos viviendo en el extranjero –permanente o temporalmente- también cuentan, así que hay que irse apuntando el 2018 con tinta indeleble en la agenda, para que esta vez no se nos pase.
Fuente de los datos del IFE: http://mexico.cnn.com/nacional/2012/07/01/voto-de-los-mexicanos-en-el-extranjero
@DianaOt es estudiante de periodismo en el Tec de Monterrey. Actualmente se encuentra de intercambio en la Universidad Autónoma de Barcelona y es colaboradora de Grupo Nueva Prensa.





